Alimentación de la piel para el verano

La piel es el órgano del cuerpo que está contacto con el
exterior, exponiéndose al frío y al calor. Por ese motivo
debemos asegurarnos de proporcionarle nutrientes de calidad que
soporten los cambios de tiempo. En este contexto, la
alimentación
toma gran importancia unos meses antes
del verano, específicamente porque permite preparar
nuestra piel para exponerla al sol.

Una dieta adecuada antes del verano debería componerse
de antioxidantes
(vitamina C, vitamina E, vitamina A,
licopeno y selenio), de ácido grasos
insaturados
(omegas 3, 6 y 9), de alimentos
con propiedades circulatorias
y sobre
todo es importante mantener una hidratación
adecuada
.  Si repasamos cada uno de ellos podemos
conocerlos mejor:

Antioxidantes: El primero a mencionar es
la vitamina C, esta vitamina
interviene en la formación de colágeno, de ligamentos y
de huesos
entre otras funciones. Podemos encontrarla
principalmente en las fresas, naranja, limones, mandarina,
pomelo, kiwi, pimientos, papaya,  grosella, acerola, coles
de bruselas, guayaba, verduras de hoja verde (espinacas,
borraja…), melón y tomate.

Por otra parte, la vitamina E protege las membranas
celulares e inactiva los efectos de radicales libres
.
Son fuentes de vitamina E los aceites vegetales (de oliva,
girasol, etc…),  frutos secos como pipas de girasol,
almendras y avellanas. También vegetales verdes como brócoli o
espárragos pueden ser fuente de esta vitamina.

La vitamina A, actúa sobre el crecimiento de los
tejidos, es indispensable para el sistema inmune y para la
visión.
Dentro de este grupo podemos incluir además a
los alimentos ricos en pro-vitamina A y que se componen de
beta-carotenos. Los alimentos recomendados son zanahorias,
espinacas, calabaza, sandía, coles, pimientos, melocotón,
albaricoque y guisantes. El licopeno es un tipo de carotenoide
y excelente antioxidante, lo encontramos en el tomate,
zanahorias rojas, sandía, papaya y en habas.

Finalmente el selenio es un oligoelemento con la
capacidad de prevenir el daño celular, mejorando la elasticidad
de la piel y evitando el envejecimiento de los
tejidos.
Este mineral podemos conseguirlo
principalmente en arroz, trigo integral, huevos y pescados.

 

Ácidos grasos insaturados: Los omegas 3, 6 y 9
mantienen la piel joven y evitan procesos inflamatorios, son
excelentes para evitar problemas de acné, sequedad extrema,
dermatitis, incluso puede ayudar en casos de
psoriasis.
Los encontramos en pescados, sobre todo los
azules (sardina, caballa, atún, salmón…), en aceites vegetales
en crudo (de oliva, girasol, colza, maíz…), y en frutos secos
como almendras, avellanas, nueces, sésamo, etc.

 

Alimentos con propiedades circulatorias: Con
el calor se puede ver afectada la circulación sanguínea, y en
la piel se traduce en pesadez, incluso puede influir en
la formación de varices y de celulitis
. Por eso la
dieta antes del verano debería incluir jengibre, pipas de
calabaza, ajo, cúrcuma, canela, cebolla, pimienta, limón,
moras, papaya, trigo sarraceno y aceitunas verdes que son
alimentos que mejoran la circulación.

 

Finalmente, es necesaria una buena hidratación para
preparar la piel para el sol, por eso la toma de agua (mínimo
1,5 litros al día) es muy importante
, lo bueno es que
en esta época del año aparecen frutas con mucha cantidad de
agua con sandía o melón o podemos optar por zumos y cremas de
verduras que aportan mucho líquido y nutrientes al
cuerpo.

 

A través de una alimentación rica en verduras, frutas,
frutos secos oleaginosos y con mucho líquido preparamos la piel
y la protegemos de daños producidos por la exposición contínua
al sol.
Seguir todos estos consejos junto a un buen
protector solar y el uso de alguna crema hidratante nos
permitirá disfrutar del sol con moderación durante todo el
verano sabiendo que nuestra piel está sana y protegida.

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